viernes, marzo 17, 2006



¿Cuántas veces podría recordarte
como esa niña elástica,
repleta de detonaciones sumergidas?.

El olvido es un disparo de distancia comprimido.
Todo queda lejos pero duele tan cerca.

¿Cuántas veces podré recordarte
danzando como un anélido en una lata de repsol?

En un desierto sin nómadas,
dos estiletes sencillos
rasgan las dermis del amor náufrago.
Los bordes se cansan de ser acróbatas,
y ni tu corazón ni el mío
son gargantas que afinen en el blanco.

¿Para qué quiero dos veces dos,
amor unívoco,
rencores de ida y vuelta?

Es la suerte del toro
con arena coagulada en el ruedo.

¿Para quién esas dos copas
amarillas del trajín del vino?
¿Para qué tu amor sin el mío?

De nuevo ser dos,
híbridos ,
atardeceres blancos, asexuados,
lejos del olimpo.

Vivir transeúnte
y anónimo
en un cementerio de palabras cerradas.


Y doy voces,
y te suda el rostro,
hasta creo que me hacen efecto los analgésicos,
y que se descruza el gato negro.

©Chema Laranxeira
Imagen: Licuada ©Chema Laranxeira