
Azul,
azul de aguantar la respiración,
y llevar en peso el cielo.
Tauro para más señas.
Rojo,
rojo de aspirar herrumbre,
de silenciar al caníbal asocial.
Verde,
verde de sometimiento,
de la sinrazón que supura animales goyescos.
Amarillo,
tan primario que ofende,
desierto que se aspira.
Negro,
la vida cobra sentido,
el aire se envuelve en papel de estraza
y se coloca un lazo arcoiris.
Blanco,
amago de nada,
caricia de abuela
o portazo sin retorno.
Hoy me levanto rosa,
y por eso escribo,
pobre rosa, tan vilipendiado.
Hoy en la paleta de colores
no tengo palabras,
solo acuarelas
que se diluyen al contacto con el léxico,
gramáticas grises, diccionarios inútiles
donde vagabundean desterradas las palabras verdaderas.
©Chema Laranxeira
Imagen: ©Chema Laranxeira

