jueves, septiembre 28, 2006



Vivo con más corazón que cerebro.
Un desorden matemático
de difícil digitalización.
Uno por uno suelen ser dos,
Dos menos uno suele ser nada.
Quizás sea un exceso por mi parte,
o un fallo en la memoria anterógrada.
Intento, eso sí, vacunarme de normalidad,
reinsertarme en las lecturas adecuadas
y dejar atrás las formas.

Circunstancialidad,
fragilidad disfrazada de tiempo,
que todo perezca
y se regenere de nuevo,
que tropiecen las neuronas,
que de injertar sea más mestizo,
más cierto.

Aquiescencia.
Adicción a la entropía,
a los besos encarnados,
a vivir ajeno al sexo de las palabras.
Aspiro.
A veces ausculto su esencia
Para cerciorarme que es real.

Vivo con más corazón que cerebro.
Necesito sumar seres con colores
para no olvidar que todos somos arco iris.

©Chema Laranxeira