
Al girarme me di cuenta del traspié,
era frío y aún estaba ahí,
de cuerpo presente,
como relamiéndose.
Yo iba y venía,
pero siempre daba un rodeo,
evitándolo, girando en circunloquios.
Él estaba ahí,
lleno de sombra,
con sus ojos zalameros
y ropa desaseada,
invitándome, retándome,
tan atractivo.
Me prometí que esta vez no me cogería desprevenido,
pensando en blanco y negro.
Evalué los pros y contras,
pregunté a los amigos,
hice un esquema,
consulté a los médicos del ramo,
a los vecinos ensayo y error.
Me recomendaban saltos, piruetas,
contorsiones varias.
Así que me convertí en un experto en circos,
con un máster en trapecios.
Ahora vuelo, vuelo,
los errores no tienen red.
Tal vez mientras caigo
me reinvento.
©Chema Laranxeira
Imagen ©Blanca


