miércoles, noviembre 19, 2008



Como pura sangres
corren tus cabellos por los atajos,
una savia hecha de brisa
que abona mi adicción a tí.
No quiero curarme.
Quiero abrirme en carnes
y que introduzcas tus manos,
que recoloques mis órganos a tu antojo.

Quiero que te imantes a mí,
cambiar óxido por besos
como infancias por cromos,
que me nazcan crisálidas en las manos
con tus caricias,
desear llegar a tu vida
como las cartas a los soldados.

Yo no estoy contigo por comercio,
no porque seas tierra de nadie,
sino para vaciarme dentro de tí,
colgar en tu armario el tiempo que deseo,
para barajar tu existencia y la mía,
el calor sobre las dulces músicas
que tocan tus labios.
Mis dedos no dejan sombra sobre tí.

Hace tiempo tus ojos entraron en mis oídos.
Ahora respiro más luz que aire.

© Chema Laranxeira
Foto © Chema Laranxeira

jueves, julio 10, 2008



Los meses se deshacen como un nudo marinero,
nadie piensa que buscar esquinas es perder el tiempo.
Si llovieran manos no sería más feliz.

Los cuerpos se vuelven transparentes,
y te veo sacar las plumas a la fruta madura.
Parpadean los amaneceres en tus ojos,
sin pensar,
sin pensar en el devenir,
a mi manera,
a río revuelto.

Un cuervo ciego se aleja de mis brazos,
los fundidos en negro se abren en rojos,
las ciénagas se disuelven,
se pagan todas las fianzas,
el viento sopla menos ebrio.

Es la hora de volver.

© Chema Laranxeira
Foto © Chema Laranxeira

jueves, enero 10, 2008



Cerca trova.
El tiempo es nuestro mecenas,
me doy cuenta,
sé que ninguna ausencia es neutral.
Te observo obsceno
parapetado en la sección de perfumes,
pensando en ti con la densidad de la herida.

Tantas manos circuncidadas.
El recuerdo es el diezmo del caos,
la filmoteca del destino,
el que abreva en los veranos.
Agoto los labios hasta morir en ti.

Yo sí conocí el despertar de los sentidos,
como los azúcares se apoderan de todas las luces
y ese precioso hoyuelo en tu sonrisa.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira