jueves, julio 10, 2008



Los meses se deshacen como un nudo marinero,
nadie piensa que buscar esquinas es perder el tiempo.
Si llovieran manos no sería más feliz.

Los cuerpos se vuelven transparentes,
y te veo sacar las plumas a la fruta madura.
Parpadean los amaneceres en tus ojos,
sin pensar,
sin pensar en el devenir,
a mi manera,
a río revuelto.

Un cuervo ciego se aleja de mis brazos,
los fundidos en negro se abren en rojos,
las ciénagas se disuelven,
se pagan todas las fianzas,
el viento sopla menos ebrio.

Es la hora de volver.

© Chema Laranxeira
Foto © Chema Laranxeira