miércoles, noviembre 19, 2008



Como pura sangres
corren tus cabellos por los atajos,
una savia hecha de brisa
que abona mi adicción a tí.
No quiero curarme.
Quiero abrirme en carnes
y que introduzcas tus manos,
que recoloques mis órganos a tu antojo.

Quiero que te imantes a mí,
cambiar óxido por besos
como infancias por cromos,
que me nazcan crisálidas en las manos
con tus caricias,
desear llegar a tu vida
como las cartas a los soldados.

Yo no estoy contigo por comercio,
no porque seas tierra de nadie,
sino para vaciarme dentro de tí,
colgar en tu armario el tiempo que deseo,
para barajar tu existencia y la mía,
el calor sobre las dulces músicas
que tocan tus labios.
Mis dedos no dejan sombra sobre tí.

Hace tiempo tus ojos entraron en mis oídos.
Ahora respiro más luz que aire.

© Chema Laranxeira
Foto © Chema Laranxeira