jueves, diciembre 03, 2009



Ella era pegadiza,
ese estribillo que tarareas sin cansarte,
de voz polifónica, de piel cercana.
A veces, le envidiaba la frescura de esos días pares,
el escorzo atormentado de la hiedra en los forjados.
Imaginad pompeya en una botella,
la caja de pandora en el corazón de la nada.
Asimétrica. Un dulce vaivén de adrenalina:
El aire sobre su envés cayendo.
La amaba. En sus manos una sinalefa serigrafiada,
el sonido de las caricias y sus amarras.
¿Cómo se aleja el termómetro de enero?
Decirme cómo cuánto menos me acerco
más me recreo.
Cierro los ojos, a veces, en espejo.

©Chema Laranxeira
Foto ©Chema Laranxeira