viernes, enero 26, 2007



Hay demasiada pasión habitando entre dientes,
la sed de certezas
conduce como una loca por las palabras.
Agoniza casi al instante en cualquier cuneta,
destino cobarde
en el hospital del frío.

No son sólo las risas lentas
que se oyen a la espalda, afilando guadañas.
Llegan con luces
para llenar los huecos de los monosílabos
y templan aceros cardíacos
en las hogueras de los suburbios.

Qué fría está su mano,
se hace paso a través de la camisa
y los poros quedan ciegos.
Estoy ebrio de tanta melancolía,
quisiera por fin llegar a casa
y atrasar los relojes hasta despertarme.

©Chema Laranxeira
Imagen:©Chema Laranxeira

martes, enero 16, 2007



Mientras líquido estaba en tí,
abría tu boca
con la llave de mis besos;
entraba y salía
entre onomatopeyas y aspavientos
con los ojos abiertos como lázaros.

Un compás interminable sonaba en la radio
y tu mirada quedó en silencio.
Sentí los ojos de cientos de agujas
por mi espalda,
el corazón ingrávido
apareció mordido y sin aliento.
Ahí viene, ahí viene, dijiste,
apartando las ramas
y subiendo el volumen de las sábanas.

No he visto tanto en unas manos.

Se oía crecer a los árboles
y te llevé a la pequeña colina
para que vieramos nuestra dicha.

©Chema Laranxeira
Imagen:©Chema Laranxeira