sábado, julio 21, 2007



Tiendo a simplificar la vida en química,
estereotipos resultado de un éster original,
cómo si no aceptar que uno deje un rastro de cadáveres
tras de sí, entes que son, homólogos que fueron.

No soy mejor por haber auscultado más cuerpos,
no soy distinto al pintor magdaleniense,
ni a la madre mogol que perdió lo que más quería.

Así es estar presente: perder creencias,
nutrir la nómina del nómada,
ser lascivo y paralítico de lucidez.

Asfalto de poesía los caminos que se subdividen,
que se particionan en infinitos viajes,
y cada elección es producto de sensaciones,
sabores, colores tan limpios como inútiles.
Quizás me equivoque de manos
pero el silencio nunca es perfecto.

Bésame ahora que soy fértil.
Quiero engendrar de nuevo mis ojos,
mis dedos,
quiero existir en la imposibilidad
y deshacerme de la esperanza.
Abrir por siempre la farmacia de los sueños.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

lunes, julio 16, 2007



Te veo en pedazos, desestructurada,
y te veo mejor.
Si examino tu ser
y lo desvisto de forma
todo lo inundas, (todo lo inundas).
Te quitaré el vestido sin que duela,
te buscaré en cada adverbio
con el único voltio de una vela.
Acuéstate, mi amor, que la noche está abierta,
enciende las luciérnagas que pastorean por tu cuerpo,
hagamos hogueras con leña de manos,
saciemos el deseo con abordajes piratas…
No, no nos despertaremos sino es por hambre.
La pasión, en el quirófano de los analgésicos,
se estremece entre la septicemia del calor
y los cuerpos bilingües.
No tengo más apósitos para tanta herida.
Todo se pierde en cuanto te necesito,
añoro las larvas que dejas mientras me besas.
Estoy a dieta de ti,
adelgazan los recuerdos
en un dolor que amarillea nuestros nombres.
Quizás por usar el compás en las líneas rectas.


©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

viernes, julio 06, 2007



Cosido de los ojos un oasis quieto,
entre mis manos una caricia endémica,
y tú no estás.
No puedo buscarte
porque la distancia es más espesa que mi vida,
no puedo imitar el movimiento que me acerque,
no tengo herramienta ni dirección,
y si lo intento más me alejo,
apenas en lo que dura un fotograma en la retina.

Yo deseo abrazarte sin súplicas a la lejanía
y que simultáneos traseguemos los corazones
por venas de orografía incierta,
no quiero escudriñar todo el holoceno
para encontrarme ladrando al cielo,
a duras penas recorrer las tabernas
tentando las lenguas zalameras.
Por eso necesito hartarme de andar por las calles
con pose de célula, celebrar el colesterol de la tierra
con levadura de cerveza,
adueñarme de ti,
estar en paz con la espera,
en la tiranía de la serena cinética.

© Chema Laranxeira
Imagen © Chema Laranxeira