
Cosido de los ojos un oasis quieto,
entre mis manos una caricia endémica,
y tú no estás.
No puedo buscarte
porque la distancia es más espesa que mi vida,
no puedo imitar el movimiento que me acerque,
no tengo herramienta ni dirección,
y si lo intento más me alejo,
apenas en lo que dura un fotograma en la retina.
Yo deseo abrazarte sin súplicas a la lejanía
y que simultáneos traseguemos los corazones
por venas de orografía incierta,
no quiero escudriñar todo el holoceno
para encontrarme ladrando al cielo,
a duras penas recorrer las tabernas
tentando las lenguas zalameras.
Por eso necesito hartarme de andar por las calles
con pose de célula, celebrar el colesterol de la tierra
con levadura de cerveza,
adueñarme de ti,
estar en paz con la espera,
en la tiranía de la serena cinética.
© Chema Laranxeira
Imagen © Chema Laranxeira

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