
Abreviando: El silencio.
Ssssh.
Ni una nota se delata.
Un estribillo: El tiempo.
Tic, tac; tic, tac, toc.
Los nombres condenan las emociones.
Silencio.
Sssssh.
Tiempo.
Tic, tac; tic, tac, toc.
El ego se desgañita en onomatopeyas gaussianas:
Dónde se esconde la horma de mi zapato?
Birlibirloque.
Todos los finales son bíferos.
El tiempo, el silencio son huérfanos.
Probablemente antropófagos.
Sssssh.
Tic, tac; tic, tac, toc.
Birlibirloque.
Se acerca la catenaria del limbo
con un traqueteo maduro.
Ssssh, en el aire no hay lastres.
©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

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