sábado, diciembre 08, 2007



Yo no vengo con tanto aire en las manos
como para abrirme en pedazos,
vengo a contrarreloj,
con una brújula lactante,
palabras en morse
a la cola del pan.

Me sobran tangentes, ya sabes,
el índice de mi vida.
Yo busco el campamento de los sueños,
la semántica de dos cuerpos
y su arpegio.

Yo vine a amarte con la posología de tus besos,
cuéntame el secreto sin contestar,
quiero permanecer austero, contigo,
en nuestra cama de azafrán y espejos.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

jueves, noviembre 15, 2007



Toda palabra es una jaula.

Gritaría
si no fuese fan de los ultrasonidos.
Cerraría mi boca
llena de moléculas albinas
para no saborear su eco.

Cuánto más respiro
más submarinas desgarran,
las llamas y desafinan,
se sindican si las callas.

Sólo me apetece
ponerles música,
ordenarlas a mi antojo,
que rimen si es necesario,
que salgan de sus vainas,
que se pongan verdes,
amarillas, rojas.

A veces,
viven menos que una mosca,
a veces, callan,
se sublevan, a veces,
cuentan secretos,
adelgazan de tanto aspaviento,
a veces, tocan con los dedos
las almas,
a veces las acaban.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

sábado, noviembre 10, 2007



Abreviando: El silencio.
Ssssh.
Ni una nota se delata.
Un estribillo: El tiempo.
Tic, tac; tic, tac, toc.
Los nombres condenan las emociones.
Silencio.
Sssssh.
Tiempo.
Tic, tac; tic, tac, toc.
El ego se desgañita en onomatopeyas gaussianas:
Dónde se esconde la horma de mi zapato?
Birlibirloque.
Todos los finales son bíferos.
El tiempo, el silencio son huérfanos.
Probablemente antropófagos.
Sssssh.
Tic, tac; tic, tac, toc.
Birlibirloque.
Se acerca la catenaria del limbo
con un traqueteo maduro.
Ssssh, en el aire no hay lastres.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

miércoles, septiembre 26, 2007



Los días colisionan,
el tiempo abre zanjas
y coloca alambradas en vez de piel.

Si supiera cómo se soporta la caducidad de los sentimientos,
si pudiera ver en tecnicolor los días de angustia
o las noches en eterna crisálida.

Tus manos son un verbo.
Yo buscador de palabras de oropel.

Te dejo temprano con las mayúsculas en la boca,
una mascarada lubricada de deseo.
Y no es por dejar en bolas al ego,
pero soy un daltónico converso.

©Chema Laranxeira
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sábado, julio 21, 2007



Tiendo a simplificar la vida en química,
estereotipos resultado de un éster original,
cómo si no aceptar que uno deje un rastro de cadáveres
tras de sí, entes que son, homólogos que fueron.

No soy mejor por haber auscultado más cuerpos,
no soy distinto al pintor magdaleniense,
ni a la madre mogol que perdió lo que más quería.

Así es estar presente: perder creencias,
nutrir la nómina del nómada,
ser lascivo y paralítico de lucidez.

Asfalto de poesía los caminos que se subdividen,
que se particionan en infinitos viajes,
y cada elección es producto de sensaciones,
sabores, colores tan limpios como inútiles.
Quizás me equivoque de manos
pero el silencio nunca es perfecto.

Bésame ahora que soy fértil.
Quiero engendrar de nuevo mis ojos,
mis dedos,
quiero existir en la imposibilidad
y deshacerme de la esperanza.
Abrir por siempre la farmacia de los sueños.

©Chema Laranxeira
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lunes, julio 16, 2007



Te veo en pedazos, desestructurada,
y te veo mejor.
Si examino tu ser
y lo desvisto de forma
todo lo inundas, (todo lo inundas).
Te quitaré el vestido sin que duela,
te buscaré en cada adverbio
con el único voltio de una vela.
Acuéstate, mi amor, que la noche está abierta,
enciende las luciérnagas que pastorean por tu cuerpo,
hagamos hogueras con leña de manos,
saciemos el deseo con abordajes piratas…
No, no nos despertaremos sino es por hambre.
La pasión, en el quirófano de los analgésicos,
se estremece entre la septicemia del calor
y los cuerpos bilingües.
No tengo más apósitos para tanta herida.
Todo se pierde en cuanto te necesito,
añoro las larvas que dejas mientras me besas.
Estoy a dieta de ti,
adelgazan los recuerdos
en un dolor que amarillea nuestros nombres.
Quizás por usar el compás en las líneas rectas.


©Chema Laranxeira
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viernes, julio 06, 2007



Cosido de los ojos un oasis quieto,
entre mis manos una caricia endémica,
y tú no estás.
No puedo buscarte
porque la distancia es más espesa que mi vida,
no puedo imitar el movimiento que me acerque,
no tengo herramienta ni dirección,
y si lo intento más me alejo,
apenas en lo que dura un fotograma en la retina.

Yo deseo abrazarte sin súplicas a la lejanía
y que simultáneos traseguemos los corazones
por venas de orografía incierta,
no quiero escudriñar todo el holoceno
para encontrarme ladrando al cielo,
a duras penas recorrer las tabernas
tentando las lenguas zalameras.
Por eso necesito hartarme de andar por las calles
con pose de célula, celebrar el colesterol de la tierra
con levadura de cerveza,
adueñarme de ti,
estar en paz con la espera,
en la tiranía de la serena cinética.

© Chema Laranxeira
Imagen © Chema Laranxeira

sábado, junio 16, 2007



Yo no sé si debo
buscarte en la oscuridad de los armarios.
Pienso en la lluvia que viaja en las ortigas,
en la tarde en que ví gemir tu vientre,
en tu dulzura de grandes párpados.
Soy menos útil pero más humano.
Dame un abrazo con sabor a comienzo,
dame el mapa que me sitúe,
las palabras que extirpen mi naturaleza.
Estoy ciego en esta quietud,
la ausencia deja resina en mis manos,
me lastiman las sombras de los alfileres,
son recuerdos, llagas saliendo de mi lengua
que agonizan,
y el tiempo que arde,
el tiempo en que te echo de menos.

©Chema Laranxeira
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domingo, mayo 13, 2007



De nada sirvió dejar un beso trastabillado
al borde de sus manos impares.

De nada sirvió el ungüento a base de polen y caricias,
ni siquiera el viejo truco del desaliento.
De nada sirvió subir a respirar diálogos
y dejar que el ritual calmase la ansiedad.

La vida me había sindicado.

Para cuando me dí cuenta
la geografía de su rostro ya había mudado,
nada quedaba de lo que amaba:
un sudario de recuerdos,
la memoria y el olvido me pusieron un pleito.

El silencio doblaba en número a las palabras,
un silencio endémico, espermicida.

Y respiro este fibroma oscuro,
repleto de monólogos,
un bodegón inerte oxidado en el vientre,
el alma genéticamente bovina
de un refugiado de la nada.

©Chema Laranxeira
Imagen©Chema Laranxeira

martes, abril 10, 2007



Yo he dejado mis ojos a la suerte de los prestamistas,
mis ojos y sus lágrimas,
ojos de un acíbar apócrifo,
empeñados a fuerza de desengaños,
resignados ojos eméticos,
estupefacientes para engañar a la lucidez.

Eran ojos tragicómicos,
forjados ante la epilepsia de la belleza
y la lógica de lo mundano.
Ojos inútiles
en un cuerpo agotado en simulacros.
Un cisma entre el yo y los otros.

Yo he dejado mis ojos vacantes
para, al fin, verme por dentro.

©Chema Laranxeira
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sábado, marzo 24, 2007



Al salir de casa dejé la lucidez apagada
sin darme cuenta,
esa tarde tampoco había oxígeno en el supermercado,
ni los recuerdos tenían tiempo de hacer memoria.
Y desapareciste.

Aún se adivina en tus ojos
un eclipse pertinaz,
el olvido terrible,
la asepsia imposible de unas manos
recorriendo la piel.

Nada fue más cartesiano que amarte.
Nada tan efímero
como rosas en agua de colonia.

Los errores crecen como secuoyas.
En el amor no hay paz.

Cuando llegué
tus cabellos eran tu manta.
La habitación hablaba sola.
Y tú no estabas.

Me arrodillé a respirar por tí,
a suplicar a los planetas ramos de flores.
No sabía que ya te habías ido.
Los sentidos eran vértices afilados,
agujas de acupuntura para la soledad.

Ahora, cuando veo pasar las estaciones
siento frío.
La oscuridad es un mundo lento.
Inevitablemente buscaré la luz de los vivos,
empaparme de existencia,
a no ser
que yo mismo
sea el hierro del que he estado huyendo.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

miércoles, marzo 14, 2007



Si elijo tenerte a la luz
es por si averigüo el ADN del deseo.
Tu inocencia es como un delantal transparente
que no logra cubrir tu desnudez.
Asique si te dejo a oscuras,
como deseas,
me perderé las piezas más sabrosas,
los recovecos más triangulares.
Con luz te leo mejor,
lo real ahuyenta religiones deshabitadas
y emergen invisibles las palabras persuasivas.

Nada se esconde,
las miradas se multiplican
como manantiales de espejos.

Ahora dudo,
veo pasar al animal que lame las sustancias corporales,
los huecos quietos en sus umbrales,
esperando,
esperando,
todo se magnifica y embaraza.
Las manos hacen cesáreas,
besan, labran la carne de colores primarios.

Las sábanas ríen entre mieles afiladas,
se reproducen cuales setas hermafroditas
entre humedad y vértigo.

La habitación gime.

Es de día,
los obreros anuncian la mañana
y oigo como la noche se aleja silbando
con ternura tu sexo.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

lunes, marzo 12, 2007



Mi casa huele a cocina,
las paredes se sostienen por pura anomalía,
sé que las ventanas cotillean con el aire,
que las puertas no se cierran por vergüenza,
las tuberías gritan,
los automóviles cruzan el salón sin vértigo,
sé que la vecina no aguanta dormir al borde de la cama
y que sueña con lágrimas en los ojos.

No me importaría mudarme
sino fuera porque el sol me despierta boquiabierto
y de noche la luz lava sus heridas en el fregadero.
Es una casa con llagas abiertas,
con agujeros huérfanos.
Pienso químicamente en silencio
que prefiero modificar mi cuerpo,
encajarme entre los ladrillos enfermos,
esperar entre amigos
a que ocurra cualquier cambio en la ley del suelo.

©Chema Laranxeira
Imagen©Chema Laranxeira

sábado, febrero 24, 2007



Al girarme me di cuenta del traspié,
era frío y aún estaba ahí,
de cuerpo presente,
como relamiéndose.
Yo iba y venía,
pero siempre daba un rodeo,
evitándolo, girando en circunloquios.
Él estaba ahí,
lleno de sombra,
con sus ojos zalameros
y ropa desaseada,
invitándome, retándome,
tan atractivo.
Me prometí que esta vez no me cogería desprevenido,
pensando en blanco y negro.
Evalué los pros y contras,
pregunté a los amigos,
hice un esquema,
consulté a los médicos del ramo,
a los vecinos ensayo y error.
Me recomendaban saltos, piruetas,
contorsiones varias.
Así que me convertí en un experto en circos,
con un máster en trapecios.

Ahora vuelo, vuelo,
los errores no tienen red.
Tal vez mientras caigo
me reinvento.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Blanca

jueves, febrero 15, 2007



Mi corazón atrasa,
falta de riego o de abono,
o de ritmo.
Mis manos ya no inventan palomas,
mis ojos naufragan;
ya no hay magia,
hay vértigo y escalones hacia el sur,
aceites en el horizonte,
se caen las vocales de los nombres
y se queda el caos, la nada,
el cs, la nd.

©Chema Laranxeira
Imagen©Chema Laranxeira

domingo, febrero 04, 2007



Aquí permanezco,
desliofilizándome,
haciendo aguas y agujeros vacíos
sin tí.
Estoy por pura pedagogía.

Acerquémonos
en estos tiempos microscópicos,
tápame si soy transparente,
espera,
este momento es para tu colección de alfabetos,
es el continuo pétalo de luz en caer
que dice sí.
Sí a tus manos, a tus inviernos,
a tu vientre redondeado,
sí a los campos sin farmacias,
a la primera palabra de verde clorofila.

Llegué para buscarte, para estar contigo.
Hice un valle con borlas arcoiris
y coloqué el sol a mi espalda
para sentir la extrañeza de dos sombras arremolinadas.

Quiero abrazarte como una rueda,
dame de nuevo tus señas,
llegar como una carta
para abrirme entre tus dedos,
escuchar como la gravedad
me imanta a tí,
derrotando el hierro,
viviendo lentos.

©Chema Laranxeira
Imagen ©Chema Laranxeira

viernes, enero 26, 2007



Hay demasiada pasión habitando entre dientes,
la sed de certezas
conduce como una loca por las palabras.
Agoniza casi al instante en cualquier cuneta,
destino cobarde
en el hospital del frío.

No son sólo las risas lentas
que se oyen a la espalda, afilando guadañas.
Llegan con luces
para llenar los huecos de los monosílabos
y templan aceros cardíacos
en las hogueras de los suburbios.

Qué fría está su mano,
se hace paso a través de la camisa
y los poros quedan ciegos.
Estoy ebrio de tanta melancolía,
quisiera por fin llegar a casa
y atrasar los relojes hasta despertarme.

©Chema Laranxeira
Imagen:©Chema Laranxeira

martes, enero 16, 2007



Mientras líquido estaba en tí,
abría tu boca
con la llave de mis besos;
entraba y salía
entre onomatopeyas y aspavientos
con los ojos abiertos como lázaros.

Un compás interminable sonaba en la radio
y tu mirada quedó en silencio.
Sentí los ojos de cientos de agujas
por mi espalda,
el corazón ingrávido
apareció mordido y sin aliento.
Ahí viene, ahí viene, dijiste,
apartando las ramas
y subiendo el volumen de las sábanas.

No he visto tanto en unas manos.

Se oía crecer a los árboles
y te llevé a la pequeña colina
para que vieramos nuestra dicha.

©Chema Laranxeira
Imagen:©Chema Laranxeira